16/08/2007

Nos quitaron lo bailado



Faltó truco. Sobró desplazamiento. No hubo conexión. Miraste al piso. “Y en un momento vi como que te perdiste, mami, tuviste una pequeña imprecisión aunque después la resolviste” (Moria dixit). Ya se sabe : bailar no es lo que era y hablar de baile ¡menos!



¿Recuerdan el dicho Quién te quita lo bailado? Creo ya tener la respuesta. Fueron ellos. Sí, ellos : el ecléctico ejército de famosos, famosillos, coachs, conductores y jurados que inundan la televisión abierta. Instalados en una suerte de continuidad eterna que ya envidiarían los Sábados Circulares de Mancera o el Feliz Domingo de sus mejores años, esta trouppe cuasi circense no da descanso con su práctica y teoría del baile.
Al principio se escuchaban cosas más o menos coherentes y en determinadas horas del día. Hoy la sopa de micrófonos cae en los labios de toda la escala felina que va del yaguareté al tigre (cuya autodenominación “vedette” ya no preocupa ni molesta a nadie). Y todo el tiempo. Ellas le dicen al país que tal o cual miembro del jurado no tiene sensibilidad o los acusan de olvidarse del sueño que, como se sabe, “es lo más importante”.
Ahí está la primera contraindicación de este medicamento adictivo nacional que es Bailando por un sueño : aunque es un show, muchas de sus integrantes se sienten próceres de purpurina que están salvando a la sociedad. La demagogia-dance ; aunque bailan por el sueño propio de aumentar las horas de pantalla, no dejan de insistir en que su misión es poco menos que sanmartiniana (“ Recuerden que es por el mamógrafo”, dice Fulop cada vez que puede). ¿Cuándo cambiaron tanto las cosas como para que una escuelita de Chaco dependa de los aciertos coreográficos de mujeres tan voluptuosas como descerebradas? ¿De empeines y posiciones exactas dependen ahora los insumos de hospitales devastados? ¿”El hip hop salva vidas” será alguna vez un eslogan razonable?
Para colmo, ante la previsibilidad de una elección presidencial que ya tiene ganadora (sí, a pesar de la valija), la mitad de los argentinos cambió la discusión de la urna por la de la “química” entre tal famosa y su soñador. No se habla de inflación, sino de Wanda Nara. Y es mucho más sabio el voto de Lafauci que el de los diputados de un congreso que funciona poco y nada.¿Controvertidas las denuncias de Carrió? ¡No! Controversia lo que se dice controversia es la “denuncia” de jurados arreglados que sopla desde el programa de Rial. Lo demás es puro cuento.
Pero los efectos de Bailando en la cultura cotidiana nacional me preocupan todavía más. Temo que ya nadie pueda bailar relajado en el cumpleaños de quince de su sobrina o en los casamientos de los amigos (¿se sigue casando la gente, no?) sin esperar una opinión puntillosa sobre el movimiento de caderas o la conexión con su partenaire. Habremos pasado del analfabetismo bailístico (sic) a una desorbitada mezcla de erudición y fina malicia. “Mamá, quedaste sentenciada porque no agarraste a papá del brazo. Y tu truco fue una cagada”.
La pasión por calificar es, también, contagiosa. En los colegios secundarios ya les llaman Lafauci a todos aquellos docentes (usualmente de materias como Física o Matemática) que no te ponen más de 5 en una prueba. Por extensión, el método de corrección Alfano consiste en aprobar a todo el curso para no hacerle llevar la materia a nadie y así no tener que ir ni en diciembre ni en marzo a soportar 40 grados de térmica en aulas donde se robaron los ventiladores de techo.
Por otra parte, la identificación del telespectador argentino con los miembros del jurado es fenomenal y por eso se rumorea que la Corte Suprema copiaría de ellos una serie de ítems para volverse más popular. A pesar de que Carmen Argibay no es Moria (qué lástima) ni Zaffaroni es Gerardo Sofovich (¡por suerte!), se comenta que a otros jueces la idea les parece de lo más vanguardista. Highton de Nolasco, igual, ya se abstuvo preventivamente opinando que “salvo de merengue y cha cha cha, no estoy capacitada para dictaminar sobre otros ritmos”.
Y el baile sigue a pesar que quedaron en el camino estrellas de la magnitud de Alejandra Pradón quién a mi juicio es la autora involuntaria de la frase más desconcertante del certamen. Nadie olvida su renuncia lacrimógena de hace unos meses. En esa oportunidad, la vedette opinó que “El jurado son las Torres Gemelas”, una rara metáfora entre farandulesca y antiterrorista que al parecer molestó hasta al propio Bin Laden.
Así estamos : nos quitaron lo bailado y lo bailable y a cambio nos dejaron 10 mil horas de peleas, consejos, recomendaciones, giros, delirios, tropiezos, incoherencias, tiramisú, ruegos, sms con la frase baila fulano, sentencias, abandonos, koalas, puntajes, bat man, caños, chistes malos, grasadas y gestos como los del debut de Silvia Suller. Tan vulgar.

4 dijeron..:

Nituni dijo...

Que quiso decir Alejandrita Pradon? Que les va a tirar un avion encima a los del jurado?
Che, divino el video de la Suller. Siempre tan natural, como su cabello.

Anónimo dijo...

2 cosas : que se asuma Lafauci de una vez por todas y quisiera mas exigencia en el casting de los soñadores. Algunos estan buenos pero otros.. en fin. saludos. Ignacio de Posadas

Voy Por Más dijo...

Hola!!! No obstante uno siempre tiene la gran opción de elegir y cambiar de canal o apagar el "aparato" y leer un buen libro (o un buen blog). Besos

Anónimo dijo...

lo siento no quise leerlo todo por que me seco en el primer párrafo lo extenso me aburre sorry.
angel